Para que tu plato estrella deslumbre, nada como apostar por un producto de temporada y de origen impecable. Si te apasiona el mar, conocer los distintos tipos de almejas gallegas te ayudará a elegir la pieza perfecta y a convertir cualquier receta en una experiencia memorable. En el carbon de valentina trabajamos solo con moluscos de primera y queremos compartir contigo lo que sabemos.
Las mejores almejas
- Almeja fina (Ruditapes decussatus). La reina de la ría: carne delicada, sabor elegante y cáscara resistente. Ideal para tomar al vapor o en salsa verde, donde brilla su finura. Es la más valorada en cocina tradicional.
- Almeja de Carril. Selección premium de almeja fina procedente de los parques de Carril (Ría de Arousa). Gran regularidad en tamaño, extraordinaria limpieza de sabor y textura tersa. Perfecta para recetas minimalistas: a la plancha o al natural con un hilo de AOVE y limón.
- Almeja babosa (Venerupis corrugata). Más frágil de concha, intensamente yodada y muy jugosa. Se luce en salsas porque suelta un jugo delicioso: a la marinera, en fideos con almejas o en guisos de pescado.
- Almeja rubia (Venerupis rhomboides). De concha anaranjada o dorada y sabor potente a mar. Excelente para arroces, caldos y platos de cuchara, donde su carácter aporta profundidad.
- Almeja japónica (Ruditapes philippinarum). Muy presente en las rías por su cultivo. Precio más amable, carne firme y sabor salino marcado. Va muy bien en el día a día: pastas, sopas y salteados con verduras.
- Almeja blanca o chirla (Chamelea gallina). Menor tamaño y sabor suave. Aunque es más común en otras costas, también llega a nuestras lonjas. Útil para arroces ligeros, caldeiradas y preparaciones donde quieras un punto marino sutil.
- Procedencia y temporada: busca etiqueta de captura o cultivo en Rías Baixas. El frío realza su calidad, aunque hay buen producto todo el año gracias al marisqueo controlado.
- Vivas y cerradas: deben estar bien cerradas o reaccionar al toque. Desecha las que no se cierren, huelan fuerte o tengan la concha rota.
- Calibre y uniformidad: para recetas delicadas, piezas medianas y regulares; para arroces o guisos, calibres algo mayores.
- Peso y jugo: una buena almeja se siente pesada para su tamaño, señal de que conserva su agua natural.
- Depuración: pregunta si han sido depuradas. En casa, déjalas en agua fría con sal de mar (30 g/l) 30–60 minutos para eliminar arena.
- Guárdalas en la parte baja del frigorífico, cubiertas con un paño húmedo, sin sumergir.
- Cocínalas en 24 horas. Si alguna no se abre tras la cocción, retírala.
En el carbon de valentina recibimos nuestras almejas gallegas a diario, con trazabilidad y talla regulada. Las depuramos con mimo y elegimos la técnica según el tipo:
- Al vapor con laurel y un chorrito de albariño para almeja fina y de Carril. Solo el tiempo justo para que se abran y conserven todo su perfume.
- A la marinera para la babosa: sofrito de cebolla, ajo, pimentón, fumet y un toque de vino blanco; la salsa se liga con el propio jugo de las almejas.
- A la plancha para destacar textura yodada en rubias y fina: plancha muy caliente, vuelta rápida y acabado con perejil, limón y AOVE.
- En arroz o fideos con rubia y japónica, que aportan sabor intenso y firmeza.
- En salsa verde con almeja fina: el clásico que nunca falla, con fumet casero y perejil fresco.
- Abre las almejas en una olla aparte y cuela su jugo por una estameña; úsalo para potenciar tu salsa o arroz.
- Evita sobrecocer: retira las que se abren y reincorpóralas al final para que no se endurezcan.
- Realza el sabor con un buen fumet de espinas blancas y laurel; es el mejor aliado de cualquier molusco.
En el universo de las almejas, pocas conquistan tanto como la almeja fina y la almeja babosa. Dos joyas del litoral gallego que enamoran por su elegancia, su textura y su inconfundible sabor a mar. Si te apasiona el producto auténtico y la cocina con identidad, estas variedades son imprescindibles en tu mesa.
Almeja fina: el carácter inconfundible de las almejas de carril
Origen y características
La almeja fina, también conocida como almeja de carril, es la variedad más apreciada por su valor gastronómico. Procede de Santiago de Carril, en Pontevedra, y se captura de forma artesanal mediante arrastre suave, cuidando cada pieza para que llegue entera y en las mejores condiciones.
- Permanece viva durante más tiempo que otras especies, lo que potencia su sabor marino y su frescura.
- Carne firme, delicada y muy limpia, ideal para disfrutar sin artificios.
- Selección cuidadosa en origen para garantizar calidad y tamaño homogéneo.
Cómo disfrutarla
Aunque luce en recetas elaboradas, su plenitud se aprecia con preparaciones sencillas que respeten su carácter.
- Servir cruda o apenas abierta al vapor, con un toque de limón.
- Acompañar con un buen albariño que realce su perfil yodado.
- Incorporar en arroces delicados o salteados breves, sin tapar su sabor.
Almeja babosa: delicadeza salvaje y sabor tradicional
Origen y frescura
La almeja babosa ofrece una calidad comparable a la de carril, con un matiz más suave y muy elegante. Es siempre de captura salvaje (nunca de cultivo) y se encuentra a lo largo de las Rías Baixas hasta la Ría de Ferrol.
- Debe consumirse con rapidez: aguanta menos tiempo viva que la almeja fina.
- Textura sedosa y sabor equilibrado, perfecta para salsas.
- Gran versatilidad en cocina tradicional y contemporánea.
En la cocina
Su personalidad brilla en guisos y recetas de siempre, donde la salsa recoge su esencia marina.
- Clásicas almejas a la marinera, con un sofrito aromático y reducción al punto.
- Al vapor con ajo y perejil, dejando que la almeja sea la protagonista.
- En caldos y fumets para intensificar el sabor de arroces y fideuás.
Cómo preparamos las almejas en el carbon de valentina
En nuestra marisquería gallega cuidamos cada detalle: seleccionamos almejas en su punto, las purgamos con agua de mar y las tratamos con cocciones precisas para que lleguen a tu mesa jugosas y llenas de sabor.
- Al vapor con laurel y un toque de limón: la forma más pura de disfrutar su esencia.
- A la marinera: salsa ligada con sofrito, vino blanco y toque de pimentón para una bocado clásico de las rías.
- Arroz caldoso de almejas: grano suelto, caldo sabroso y punto exacto de cocción.
- Guiso de almejas con patata y verdura de temporada: cucharadas profundas y reconfortantes.
- Tartar de ameixón: corte fino, aderezo cítrico y frescor atlántico.





