clases de almeja y como cocinarla

Tipos de almejas y cómo las cocinamos

Para que tu plato estrella deslumbre, nada como apostar por un producto de temporada y de origen impecable. Si te apasiona el mar, conocer los distintos tipos de almejas gallegas te ayudará a elegir la pieza perfecta y a convertir cualquier receta en una experiencia memorable. En el carbon de valentina trabajamos solo con moluscos de primera y queremos compartir contigo lo que sabemos.

Las mejores almejas

  1. Almeja fina (Ruditapes decussatus). La reina de la ría: carne delicada, sabor elegante y cáscara resistente. Ideal para tomar al vapor o en salsa verde, donde brilla su finura. Es la más valorada en cocina tradicional.
  2. Almeja de Carril. Selección premium de almeja fina procedente de los parques de Carril (Ría de Arousa). Gran regularidad en tamaño, extraordinaria limpieza de sabor y textura tersa. Perfecta para recetas minimalistas: a la plancha o al natural con un hilo de AOVE y limón.
  3. Almeja babosa (Venerupis corrugata). Más frágil de concha, intensamente yodada y muy jugosa. Se luce en salsas porque suelta un jugo delicioso: a la marinera, en fideos con almejas o en guisos de pescado.
  4. Almeja rubia (Venerupis rhomboides). De concha anaranjada o dorada y sabor potente a mar. Excelente para arroces, caldos y platos de cuchara, donde su carácter aporta profundidad.
  5. Almeja japónica (Ruditapes philippinarum). Muy presente en las rías por su cultivo. Precio más amable, carne firme y sabor salino marcado. Va muy bien en el día a día: pastas, sopas y salteados con verduras.
  6. Almeja blanca o chirla (Chamelea gallina). Menor tamaño y sabor suave. Aunque es más común en otras costas, también llega a nuestras lonjas. Útil para arroces ligeros, caldeiradas y preparaciones donde quieras un punto marino sutil.
  • Procedencia y temporada: busca etiqueta de captura o cultivo en Rías Baixas. El frío realza su calidad, aunque hay buen producto todo el año gracias al marisqueo controlado.
  • Vivas y cerradas: deben estar bien cerradas o reaccionar al toque. Desecha las que no se cierren, huelan fuerte o tengan la concha rota.
  • Calibre y uniformidad: para recetas delicadas, piezas medianas y regulares; para arroces o guisos, calibres algo mayores.
  • Peso y jugo: una buena almeja se siente pesada para su tamaño, señal de que conserva su agua natural.
  • Depuración: pregunta si han sido depuradas. En casa, déjalas en agua fría con sal de mar (30 g/l) 30–60 minutos para eliminar arena.
  • Guárdalas en la parte baja del frigorífico, cubiertas con un paño húmedo, sin sumergir.
  • Cocínalas en 24 horas. Si alguna no se abre tras la cocción, retírala.

En el carbon de valentina recibimos nuestras almejas gallegas a diario, con trazabilidad y talla regulada. Las depuramos con mimo y elegimos la técnica según el tipo:

  • Al vapor con laurel y un chorrito de albariño para almeja fina y de Carril. Solo el tiempo justo para que se abran y conserven todo su perfume.
  • A la marinera para la babosa: sofrito de cebolla, ajo, pimentón, fumet y un toque de vino blanco; la salsa se liga con el propio jugo de las almejas.
  • A la plancha para destacar textura yodada en rubias y fina: plancha muy caliente, vuelta rápida y acabado con perejil, limón y AOVE.
  • En arroz o fideos con rubia y japónica, que aportan sabor intenso y firmeza.
  • En salsa verde con almeja fina: el clásico que nunca falla, con fumet casero y perejil fresco.
  • Abre las almejas en una olla aparte y cuela su jugo por una estameña; úsalo para potenciar tu salsa o arroz.
  • Evita sobrecocer: retira las que se abren y reincorpóralas al final para que no se endurezcan.
  • Realza el sabor con un buen fumet de espinas blancas y laurel; es el mejor aliado de cualquier molusco.

En el universo de las almejas, pocas conquistan tanto como la almeja fina y la almeja babosa. Dos joyas del litoral gallego que enamoran por su elegancia, su textura y su inconfundible sabor a mar. Si te apasiona el producto auténtico y la cocina con identidad, estas variedades son imprescindibles en tu mesa.

Almeja fina: el carácter inconfundible de las almejas de carril

Origen y características

La almeja fina, también conocida como almeja de carril, es la variedad más apreciada por su valor gastronómico. Procede de Santiago de Carril, en Pontevedra, y se captura de forma artesanal mediante arrastre suave, cuidando cada pieza para que llegue entera y en las mejores condiciones.

  • Permanece viva durante más tiempo que otras especies, lo que potencia su sabor marino y su frescura.
  • Carne firme, delicada y muy limpia, ideal para disfrutar sin artificios.
  • Selección cuidadosa en origen para garantizar calidad y tamaño homogéneo.

Cómo disfrutarla

Aunque luce en recetas elaboradas, su plenitud se aprecia con preparaciones sencillas que respeten su carácter.

  1. Servir cruda o apenas abierta al vapor, con un toque de limón.
  2. Acompañar con un buen albariño que realce su perfil yodado.
  3. Incorporar en arroces delicados o salteados breves, sin tapar su sabor.

Almeja babosa: delicadeza salvaje y sabor tradicional

Origen y frescura

La almeja babosa ofrece una calidad comparable a la de carril, con un matiz más suave y muy elegante. Es siempre de captura salvaje (nunca de cultivo) y se encuentra a lo largo de las Rías Baixas hasta la Ría de Ferrol.

  • Debe consumirse con rapidez: aguanta menos tiempo viva que la almeja fina.
  • Textura sedosa y sabor equilibrado, perfecta para salsas.
  • Gran versatilidad en cocina tradicional y contemporánea.

En la cocina

Su personalidad brilla en guisos y recetas de siempre, donde la salsa recoge su esencia marina.

  1. Clásicas almejas a la marinera, con un sofrito aromático y reducción al punto.
  2. Al vapor con ajo y perejil, dejando que la almeja sea la protagonista.
  3. En caldos y fumets para intensificar el sabor de arroces y fideuás.

Cómo preparamos las almejas en el carbon de valentina

En nuestra marisquería gallega cuidamos cada detalle: seleccionamos almejas en su punto, las purgamos con agua de mar y las tratamos con cocciones precisas para que lleguen a tu mesa jugosas y llenas de sabor.

  • Al vapor con laurel y un toque de limón: la forma más pura de disfrutar su esencia.
  • A la marinera: salsa ligada con sofrito, vino blanco y toque de pimentón para una bocado clásico de las rías.
  • Arroz caldoso de almejas: grano suelto, caldo sabroso y punto exacto de cocción.
  • Guiso de almejas con patata y verdura de temporada: cucharadas profundas y reconfortantes.
  • Tartar de ameixón: corte fino, aderezo cítrico y frescor atlántico.