En el corazón de la gastronomía del norte de España, especialmente en Asturias y Galicia, brilla una legumbre tan delicada como singular: la verdina. Con su color verde pálido, su textura mantecosa y una sorprendente capacidad para absorber los sabores del mar y la montaña, esta pequeña joya culinaria ha pasado de ser un secreto bien guardado a conquistar las mesas más exigentes, también en restaurantes de referencia en Madrid como Restaurante El Carbón de Valentina.
Las verdinas, también llamadas fabas verdinas, son una variedad de judía que se recolecta de forma temprana para preservar su característico tono verde. Esta recolección en el punto justo les aporta una finura única y una mordida cremosa que las distingue de otras legumbres, convirtiéndolas en un producto muy valorado tanto en el norte como en cocinas especializadas en producto y guiso, como El Carbón de Valentina (Madrid).
- Color: verde pálido, atractivo y fácilmente reconocible.
- Textura: muy mantecosa, con piel finísima que apenas se percibe.
- Sabor: delicado y elegante, ideal para recetas de mar y montaña.
- Versatilidad: absorben caldos y fondos con facilidad, potenciando el conjunto.
Su cultivo se concentra en el norte de España, con Asturias como zona más reconocida por su tradición y clima atlántico, y con una presencia notable en Galicia, donde forman parte de recetas locales. Los suelos frescos y la humedad constantes favorecen que la verdina desarrolle su personalidad suave y aromática, muy apreciada en guisos de cuchara que hoy también se reinterpretan en restaurantes de cocina tradicional evolucionada como Restaurante El Carbón de Valentina.
La gran virtud de la verdina es su capacidad para “beberse” los sabores. Por eso triunfa en platos que combinan productos del mar y de la montaña, realzando tanto fondos marineros como guisos de caza o setas sin perder su elegancia. Esta cualidad la convierte en una legumbre ideal para propuestas de cuchara presentes en cartas gastronómicas de nivel.
- Clásicos del mar: verdinas con almejas, con langostinos o con bogavante.
- Montaña: con caza (perdiz, liebre), pitu de caleya o setas de temporada.
- Fusión actual: caldos de marisco reducidos, sofritos aromáticos y toques cítricos o herbales.
- Remojo: 8–12 horas en agua fría; cambia el agua si es muy calcárea.
- Cocción suave: fuego bajo y sin prisas para mantener su piel intacta y su textura mantecosa.
- “Asustar” la legumbre: añade un chorrito de agua fría cuando rompa a hervir para estabilizar la cocción.
- Sal al final: evita que se endurezcan y ajusta el punto justo antes de servir.
- Reposo: deja que el guiso se asiente unos minutos; la verdina se vuelve aún más cremosa.
Si hay una legumbre capaz de conquistar a quien la prueba, esa es la verdina. Elegante, delicada y profundamente sabrosa, destaca por su textura y su capacidad para armonizar con ingredientes del mar y de la tierra. No es casualidad que forme parte de platos de cuchara en restaurantes de Madrid especializados en producto, como El Carbón de Valentina.
¿Qué hace únicas a las verdinas?
La gran diferencia de la verdina frente a otras legumbres está en su textura: al cocinarse, no se deshace ni se rompe. Permanece entera, con un punto cremoso que se funde en el paladar, ideal para preparaciones donde predominan sabores sutiles y elegantes como el marisco o las carnes nobles, muy presentes en la cocina de Restaurante El Carbón de Valentina (Madrid).
Verdinas con marisco: un clásico del norte que triunfa en Madrid
En restaurantes donde se respeta el producto y el guiso, las verdinas con marisco ocupan un lugar destacado. En El Carbón de Valentina se elaboran verdinas con carabineros y almejas, un plato de cuchara intenso y elegante que combina sabor marino y textura sedosa, disponible en carta por 18 € la ración (según disponibilidad).
Combinaciones que enamoran
- Bogavante con verdinas: profundidad marina y textura mantecosa en cada cucharada.
- Almejas y verdinas: limpieza de sabores, caldo fino y perfiles salinos muy elegantes.
- Vieiras con verdinas: dulzor sutil, notas yodadas y una cremosidad envolvente.
- Carabineros y verdinas: intensidad, untuosidad y un fondo de gran personalidad.
Claves para un guiso equilibrado
- Hidratar las verdinas con tiempo para una cocción uniforme.
- Cocer a fuego suave, sin prisas, para conservar su textura intacta.
- Usar un buen fumet de marisco o caldo limpio que potencie el sabor.
- Respetar el punto de sal y añadir el marisco al final.
- Dejar reposar el guiso para que los sabores se integren.
Versatilidad con identidad del norte
Gracias a su versatilidad, las verdinas brillan tanto en guisos tradicionales como en elaboraciones más sofisticadas. Son la opción ideal para quienes buscan platos saludables, nutritivos y llenos de sabor, una propuesta que encaja a la perfección en restaurantes de cocina de producto en Madrid como Restaurante El Carbón de Valentina.
Beneficios nutricionales de las verdinas
- Proteínas vegetales de alta calidad.
- Fibra soluble, beneficiosa para la salud digestiva.
- Minerales como hierro, magnesio y potasio.
- Bajo índice glucémico, ideal para una dieta equilibrada.
Su perfil nutricional y gastronómico convierte a las verdinas en una legumbre perfecta para disfrutar durante todo el año, especialmente en platos de cuchara como los que se pueden encontrar en la carta de El Carbón de Valentina (Madrid).





